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15/12/2017

¿Qué pasa si mi mascota se come las Flores de Pascua y las hojas de muérdago?

 

La Flor de Pascua o un ramo de muérdago son bonitos objetos decorativos que llegan a nuestros hogares con la llegada de las fiestas navideñas, pero pueden ser productos tóxicos muy nocivos para nuestros perros y gatos.

 

La Flor de Pascua

 

También conocida como Poinsettia, la Flor de Pascua (Euphrobia pulcherrima), es una planta de hojas rojas, que contiene una savia blanca y lechosa. Esta sustancia tiene un efecto irritante sobre la piel y las mucosas. Cuando un perro o un gato olfatean, lamen o ingieren un trozo de esta planta pueden sufrir vómitos, aumento de la salivación, dolor en la zona de contacto y molestias agudas. Su toxicidad es rápida pero no letal.

La Poinsettia es una planta bastante exigente en sus cuidados y suele sufrir bastante en la mayoría de hogares pues no se le aporta todo lo que necesita para que luzca en buen estado. Eso convierte, a menudo, la Flor de Pascua en una planta que va perdiendo sus hojas día tras día durante todas las fiestas. Es en estas circunstancias en las que los perros o gatos suelen entrar en contacto con ella. Así, pues, debes elegir un lugar seguro para evitar accidentes con tus perros o gatos.

 

El muérdago

 

El muérdago (Phoradendron flavescense) es más popular en los Estados Unidos pero también forma parte de la decoración típica de nuestras fiestas.

Se trata de una planta de hojas pequeñas de la que cuelgan unas bolas blanquecinas. Todos los elementos que la componen son tóxicos.

Los signos clínicos de su ingestión son vómitos, diarreas, aumento de la frecuencia respiratoria, dolor abdominal y trastornos metabólicos que pueden llevar al shock. El muérdago puede llegar a provocar la muerte del perro o del gato a las pocas horas tras la ingesta.

 

¿Cómo debemos actuar?

 

Si tu mascota presenta cualquier cambio en su comportamiento, si sufre un episodio de vómitos o diarrea, malestar general o dolor, debes llevarlo cuanto antes a tu veterinario. Lleva contigo una muestra de las plantas que tienes en el hogar y repasa mentalmente lo que pueda haber ingerido para informar a tu veterinario.

Al contrario de lo que dicen algunas leyendas urbanas, los perros y los gatos no son capaces de distinguir la toxicidad de una planta solo con verla, así que es posible que sufran algún accidente si no estamos muy alerta.